sábado, 9 de julio de 2016

La guía más completa del Mae Hong Son Loop, la mejor ruta en moto por el norte de Tailandia

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El Mae Hong Son Loop es una de las mejores rutas para conocer el norte de Tailandia más salvaje y auténtico.

La ruta, de más de 600 kilómetros de largo y que cuenta con casi 2.000 curvas, tiene principio y final en la ciudad de Chiang Mai. 




El loop, considerado uno de los más bonitos del mundo, es elegido cada vez por más personas para pasar unos días alejado del turismo de masas que azota Tailandia. La ruta atraviesa todo tipo de parajes, desde valles infinitos en Parques Nacionales hasta poblados tradicionales en los que la esencia original tailandesa sigue muy viva.




Tras haber encontrado cuatro meses atrás el sur de Tailandia repleto de turistas, no nos apetecía volver a pasar por lo mismo en el norte, así que encontramos esta ruta y no lo pensamos dos veces.




En este post te vamos a resumir nuestra experiencia en el Mae Hong Son Loop y te vamos a ofrecer unos consejos que a nosotros nos hubiesen ido muy bien. 




¡Welcome to the Mae Hong Son Loop!








Primero, consciencia
Antes de nada, debes ser consciente de que el Mae Hong Son Loop es una ruta que recorre desde autopistas para salir de Chiang Mai, hasta (mayormente) carreteras de alta montaña con muchas curvas y fuertes pendientes, así que saber conducir una moto es conditio sine qua non.

Asimismo, al ser un recorrido de alta montaña, los cambios de tiempo son repentinos, así que debes estar preparado para conducir lloviendo, ya que es muy probable que llueva en algún momento durante tu ruta. 




A esto hay que añadir que la forma de conducir de los tailandeses no es la más segura del mundo, por lo que mantenerse alerta durante el camino es muy importante. 

Existen otras opciones para hacer el loop, como autobús o minivan, así que si no te ves con seguridad 100% para recorrerlo en moto, éstas pueden ser alternativas muy interesantes. 

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¿Estás buscando un buen seguro de viaje para Tailandia? 




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Nosotros habíamos alquilado ya algunas motos durante varios días en el Sudeste Asiático, así que algo de experiencia teníamos. A partir de ahí, la ruta tampoco nos pareció demasiado difícil.

Preparación de la ruta

Hay infinidad de variaciones del recorrido del Mae Hong Son Loop, dependiendo de los días que se vayan a emplear. La ruta más común es Chiang Mai - Mae Chaem - Mae Sariang - Mae Hong Son - Pai - Chiang Mai.




Nosotros cambiamos Mae Sariang por Khun Yuam, para así reducir unos cuantos kilómetros y tener más tiempo para ver cosas por el camino. 

¿Sabes eso de "Lo importante no es llegar al final, sino disfrutar del camino"? Pues aquí viene que ni pintado. 




La mayoría de pueblos por los que pasa la ruta no tienen mucho interesante, simplemente son para hacer noche. Lo realmente bonito, y lo que significa el Mae Hong Son Loop es todo lo que encuentras por el camino. Parques Nacionales, cascadas gigantes, pequeñas aldeas tradicionales, monasterios budistas, cuevas, ...




Otra cosa que hay que decidir es la cantidad de días que se quieren emplear para llevar a cabo la ruta. Unos lo hacen en tres días y otros en diez. Nuestra ruta fue de 6 días. Hicimos una noche en cada una de las ciudades que hemos detallado antes, excepto en Mae Hong Son, donde pasamos dos noches. 

Recomendamos no hacer menos de 4 noches, ya que las distancias son bastante largas y hay mucho por ver.



Elegir moto

Este es un tema especialmente importante, ya que el Mae Hong Son Loop no se puede hacer con cualquier moto. La cilindrada mínima necesaria es una 125cc, ya que durante la ruta hay muchísimas pendientes fuertes.

Nosotros elegimos una Honda Click 125cc, en la que íbamos los dos más unos 8kg de equipaje. 




Los amantes de las motos que hacen el Mae Hong Son para disfrutar de las curvas, suelen ir con motos más grandes. Nosotros buscábamos una moto para ir tranquilos, además de versátil, y al final lo agradecimos porque durante la ruta nos metimos por algunos caminos de tierra y barro, para los que no había nada mejor que nuestra pequeña scooter. 

Igual de importante es elegir bien la moto como el lugar donde alquilarla. En Chiang Mai hay muchos sitios para alquilarlas, todos a precios similares.

Sin embargo, al ser una ruta tan larga (¡al final nos salieron 850km!), es importante que la moto esté en buenas condiciones. Nosotros habíamos oído hablar de Mr. Mechanic, una pequeña empresa de alquiler de motos con varias tiendas en Chiang Mai. 

Tienen motos de todas las cilindradas, todas ellas con muy buen mantenimiento. Además, incluyen la opción de contratar un seguro por 50 baht (poco más de 1€) al día, que cubre también daños a la moto. Nosotros te recomendamos esta opción, ya que en la mayoría de tiendas el seguro cubre solo a las personas, y así vas totalmente tranquilo.




Nosotros pagamos 260 baht al día (unos 6,5€) por la moto con seguro incluido. 

Asegúrate de coger un buen casco, si puede ser totalmente cerrado mejor. Nosotros lo intentamos pero ya no quedaban, así que llevamos uno abierto. 

Por cierto, si quieres hacer la ruta en coche, hay tiendas que los alquilan desde 900 baht al día.

Equipaje

Al ser tantos kilómetros, agradecerás llevar poco equipaje. Nosotros llevamos 8kg entre los dos, repartidos en una mochila pequeña y una grande.

Dependiendo de la época del año en que hagas la ruta, tendrás que llevar unas cosas u otras.


300x250
Si haces el Mae Hong Son Loop durante los meses más frescos (noviembre, diciembre y enero) lleva ropa corta para el día y algo de abrigo para la noche. Si la haces en época calurosa (febrero, marzo y abril) no hará falta abrigo. Si te animas en la estación de lluvias (de mayo a octubre) lleva chubasquero y paraguas.

Siempre es recomendable llevar algo para la lluvia, ya que el tiempo en la montaña es imprevisible, y algo de crema solar para cuando el Sol apriete.

¡Comenzamos la ruta!

Día 1. Chiang Mai - Mae Chaem

Nosotros cogimos la moto a última hora de la tarde, para salir la mañana siguiente bien temprano (las tiendas de alquiler de motos abren a las 8h). 

A las 6.30h estábamos en marcha. El equipaje que nos sobraba lo dejamos en nuestra guesthouse en Chiang Mai. Nos habíamos alojado en Amphawan Guesthouse por 250 baht por noche, super recomendable.  

Salimos de Chiang Mai por la carretera 108 hacia nuestra primera parada, el Doi Inthanon National Park. Los primeros 55km son de autopista, hasta tomar el desvío que lleva al Parque Nacional. 




Nuestra primera parada fue Mae Klang Waterfall, una cascada bastante impresionante. Para entrar tuvimos que pagar la entrada del Parque Nacional, que también sirve para ver otras cascadas y para subir a la cima más alta de Tailandia. 

El precio por persona es de 300 baht, aunque se ve que a la mujer le caímos bien y nos hizo el precio para estudiantes, 150 baht.

Unos kilómetros más adelante hay dos cascadas más, Wachirathan y Sirithan. Tras echarles un vistazo y quedarnos fascinados, seguimos la ruta y nos paramos en un mercadillo que estaba montado al lado de la carretera. 




Había decenas de puestecitos de comida y bebida típica, cada uno con su respectiva señora gritando para que probásemos sus productos. 

Nuestra idea era parar en el mercadillo solo para hacer un par de fotos. Esa era nuestra idea hasta que una mujer nos gritó: '"¡Sweet wine!". Y evidentemente, nos fuimos de cabeza hacia ella. La mujer nos dio a probar vinos aromatizados con todas las frutas tropicales habidas y por haber, todos ellos increíbles. Acabamos comprando un vino de mangostán y una cerveza de melón de Cantalupo que estaban increíbles.




Después de la cata de vinos, cogimos la moto y seguimos la ruta, por suerte libre de controles de alcoholemia porque si no lo que hubiésemos acabado haciendo el Police Station Loop. 

En los últimos kilómetros de camino hacia la cima del Doi Inthanon tuvimos que pasar un par de check points, donde nos pidieron el ticket de entrada.

Unos kilómetros más, y al fin llegamos al conocido como "Techo de Tailandia", que con 2.565 metros de altura es el punto más alto del país. 




En la cima no hay mucho que ver, ni siquiera hay vistas del paisaje. Lo único que encontrarás es un pequeño recorrido de madera que recorre un pequeño tramo de selva muy célebre entre los fotógrafos de pájaros.




Antes de la cima llegarás a las famosas pagodas del Doi Inthanon. La entrada a las pagodas cuesta 40 baht por persona, que decidimos no pagar por que la niebla no permitía ver prácticamente nada. 


Así es como deberían verse las pagodas
En las zonas más altas agradecimos haber llevado ropa de abrigo, porque entre que no hacía Sol y el viento, hacía bastante frío. 

Tras el Parque Nacional, decidimos seguir hasta Mae Chaem, el pueblo donde pasamos la primera noche. 

Mae Chaem es un pequeño pueblecito con un par de templos, un mercado y... poco más. 




En Mae Chaem hay varios lugares para dormir. Nosotros nos quedamos en Mae Chaem Hotel & Resort, un modesto hotel con piscina, por 250 baht la habitación doble con ventilador. Buena relación calidad/precio.




Día 2. Mae Chaem - Khun Yuam

Durante los días del Mae Hong Son Loop decidimos levantarnos muy temprano para aprovechar al máximo la mañana, porque después de comer el tiempo se suele torcer por esa zona, y más en época de lluvias.

Así que, con las legañas aún en los ojos, a las 7 de la mañana estábamos saliendo de Mae Chaem hacia Khun Yuam. Decidimos variar el recorrido original del Mae Hong Son Loop, que va de Mae Chaem a Mae Sariang, para ahorrar unos pocos kilómetros el día siguiente, ya que ir desde Mae Sariang a Mae Hong Son son muchísimos kilómetros, y preferíamos ir tranquilamente.

En el paisaje a las afueras del Mae Chaem se entremezclan los extensos campos de maíz y las colosales y verdes montañas. 




Durante la ruta fueron mil las veces que paramos a un lado de la carretera a hacer fotos de los espectaculares paisajes. 




Unos 20km antes de Khun Yuam hay un desvío a la derecha, que nos llevó por un par de aldeas tradicionales Karen, muchos de cuyos habitantes vestían los trajes típicos de este grupo étnico procediente de Myanmar. 

Mientras cruzamos el pueblo empezó a caer una tormenta que obligó a pararnos y refugiarnos en un pequeño restaurante local regentado por una señora que nos preparó unos noodles con cerdo de escándalo. 




Desde que aprendimos a decir que no queremos cilantro en los platos, la comida tailandesa nos gusta aún más. El cilantro es esa plantita que siempre le echan a todo, que le da un sabor extraño (a nosotros nos recuerda lejanamente a lejía), así que nos vimos "obligados" a aprenderlo. Para tu información, se llama "Phakchi", y se pronuncia "pachí". ¡Así que con un "no pachí" será suficiente!



Tras una buena comilona (¡sin cilantro!), seguimos la ruta que nos llevaría carretera arriba hasta lo que se suponía que eran unos preciosos campos de amarillos girasoles, pero que cuando fuimos era un campo verde sin girasoles, cubierto por una espesa capa de niebla... Se supone que el buen tiempo para verlos es en noviembre, así que quizá la próxima vez tengamos más suerte.




Un poco más adelante se llega al Parque Nacional Mae Surin, hogar de una de las cascadas más altas y espectaculares de Tailandia. 

Mae Surin Waterfall es un gran salto de agua de unos 100 metros de altura que te dejará con la boca abierta. Cuando llegamos, un guarda nos quería cobrar 200 baht por entrar a verla, aunque con un poco de salero al final conseguimos que nos dejara pasar sin pagar.




La increíble cascada se ve desde un viewpoint situado enfrente. Hay un camino por el que se puede bajar hasta la parte donde cae el agua, pero ya era tarde y decidimos ir desfilando a Khun Yuam. 

Volviendo por el mismo camino, una hora más tarde llegamos al que sería nuestro segundo campo base. 

Khun Yuam es un pueblo algo más grande que Mae Chaem, situado a medio camino entre Mae Sariang y Mae Hong Son. 




En el pueblo hay bastante alojamiento, mucho del cual no aparece en Internet. Los precios son un poco más caros que en Mae Chaem. Nosotros nos alojamos en el Hotel Mitkhoonyoum, por 300 baht en habitación doble con ventilador. Recomendable también.




En Khun Yuam hay un Museo Memorial de la II Guerra Mundial, y un monumento homenajea la amistad entre los soldados japoneses y el pueblo de Khun Yuam durante el conflicto.

Día 3. Khun Yuam - Mae Hong Son 

Con el horario ya cogido, nos levantamos temprano y pusimos rumbo a Mae Hong Son. 

A pocos kilómetros de Khun Yuam, paramos en el pueblecito de Ban Mae Surin, cuya tranquilidad y paz nos cautivó. En lugares como éste es donde te sientes inmerso 100% en el ambiente tradicional tailandés. 




Por la bonita calle principal del pueblo nos cruzamos con un par de señoras que parecían sacadas de otro siglo. 

Tras un paseo relajado, visitamos el templo del pueblo, donde un monje nos ofreció unos bricks de leche de soja riquísimos. 




Esa sensación de ser el único "forastero" de la zona es algo único y cada vez más difícil de encontrar, ¡pero es que en los primeros días de nuestro Mae Hong Son Loop no vimos a ningún extranjero!




Por cierto, a pocos kilómetros de Ban Mae Surin, entre las montañas, se encuentra uno de los campos de refugiados birmanos en Tailandia, que no se puede visitar libremente. Durante los días que pasamos cerca de la frontera pudimos conocer de primera mano los problemas humanitarios de la zona (campos de refugiados birmanos en Tailandia donde la gente vive en condiciones prácticamente infrahumanas, sin poder salir), que hasta entonces desconocíamos.




Seguimos nuestra ruta hacia el norte. Curva tras curva, hasta llegar a una pequeña cascada al lado de la carretera. Unos metros más adelante, un cartel anunciaba un pueblo llamado Ban Microwave, y una señora llamada "Curiosidad" nos invitó a ir. 

Tras varios kilómetros de "subimos, curva, seguimos subiendo, cuidado búfalo cruzando, ojo musgo en la carretera, mira que valle a la izquierda, ...", llegamos a un pequeñísimo poblado de alta montaña que nos recordaba a los pueblos que aparecían en un documental de los Andes que vimos hace poco. 




Ban Microwave, o en tailandés, Ban Maikhrowep, se asienta a casi 1.500 metros de altitud, alejado de cualquier otro indicio de civilización. 




El nombre le viene por las enormes antenas que se encuentran en un cerro que lo protege de las duras condiciones climatológicas. 




Subir hasta las antenas es toda una experiencia. Una vez llegamos arriba, pocos metros después de estar apunto de atropellar a una enorme serpiente que se nos cruzó en el camino, nos encontramos con unos locales que nos llevaron hasta uno de los viewpoint más espectaculares y acoj****tes que hayamos pisado jamás. 




Una pequeña roca se asomaba al vacío más absoluto, con Ban Maikhrowep a nuestros pies. 

Con el tembleque aún en el cuerpo, deshicimos el camino para llegar de nuevo a la carretera principal, por la que seguimos subiendo durante muuchos kilómetros más, hasta que prácticamente llegando a Mae Hong Son nos encontramos una aguas termales que tenían buena pinta, aunque cuando llegamos, dimos marcha atrás porque no apetecía mucho meterse en agua caliente cuando estás a casi 40ºC fuera. 


En una parte de la piscina ¡el agua hervía!
Así que seguimos el camino, y un poco más adelante nos llamó la atención un cartel que anunciaba uno de los poblados donde viven las mujeres jirafa, que pertenecen al grupo étnico Karen. Ese poblado se encontraba al otro lado del río, que había que cruzar con un barco que costaba 800 baht. Luego, la entrada al poblado costaba 300 baht por persona. Teníamos bastante claro que no queríamos participar de ese zoo humano, así que volvimos por donde habíamos venido y por fin llegamos a Mae Hong Son.

Mae Hong Son es la capital de la provincia homónima. Es algo así como Vielha, pero a lo feo. Sin embargo, en Mae Hong Son nos encontramos muy a gusto, gracias al bonito lago que se encuentra en pleno centro de la ciudad, acompañado por un templo budista con marcado estilo birmano. Además, en la ciudad hay otro templo situado en una colina, desde donde se ve Mae Hong Son desde las alturas. 




Por la noche, un animado Night Market releva al Morning Market, así que durante todo el día hay ajetreo en esa zona.




Lo bueno de Mae Hong Son es que dispone de muchíiisimas cosas que hacer a su alrededor, así que decidimos quedarnos a dormir dos noches. Lo hicimos en Johnnie House, una pequeña guesthouse que tiene salida al parque del lago. El precio fue de 200 baht por noche en habitación doble con ventilador, que te recomendamos desde ya. 




Día 4. Alrededores de Mae Hong Son

Cuando comenzamos a planear la ruta, vimos que alrededor del pueblo de Mae Hong Son había muchísimas cosas interesantes para visitar, así que desde buen principio decidimos pasar dos noches en la ciudad.

La carretera 4001, que sale de Mae Hong Son dirección norte, alberga un montón de lugares que no te puedes perder. 




A unos kilómetros del pueblo, encontramos la cascada de Pha Suea, un espectacular salto de agua de 30 metros de alto. 




Tras hacer unas fotos, seguimos el camino hasta ver un desvío que indicaba "Pang Tong Royal Palace". De nuevo empujados por la curiosidad, descubrimos que lo que se suponía que era uno de los palacios que posee la Familia Real de Tailandia, de palacio más bien tenía poco. En el camino al "palacio" (que es una casa en medio de la montaña), pasamos por una carretera rodeada por recintos con animales de todo tipo. Desde ciervos hasta tucanes enormes, pasando por rebaños de ovejas y jaulas de leopardos misteriosamente vacías.




Así que tras el pequeño "safari" y después de descubrir el palacio (o lo que quiera que fuese eso), volvimos a la carretera para seguir subiendo. 

En el pueblo de Na Pa Paek, torcimos a la izquierda en dirección Pang-Ung. Al final de esta carretera se encuentra el pequeño pueblo de Ban Ruam Thai, también conocido como la "Suiza de Tailandia", debido al bonito lago y a la vegetación, que recuerda a la de los bosques alpinos. 




Ban Ruam Thai es un pueblo conocido por tener uno de los mejores cafés del país. Prácticamente todo el pueblo se divide entre cafeterías y guesthouses. Nosotros no nos queríamos ir sin probar uno de sus famosos cafés y paramos en el Foodbank Coffee Shop, una cafetería regentada por un señor birmano que tiene su propia plantación de café y té. 




Nos pedimos un par de cafés, y el hombre nos trajo un termo lleno de té de su plantación, a la cuál teníamos vistas desde la propia cafetería. Sin duda, uno de los momentos más agradables de nuestro viaje por el Sudeste Asiático.




Tras la relajante pausa, volvimos para atrás hasta la carretera principal de nuevo, para poner rumbo a Ban Rak Thai (Mae Aw), un pequeño y pintoresco pueblo chino situado en la frontera con Myanmar. 

Ban Rak Thai es célebre por ser una de las capitales del té de Tailandia. Rodeado por montañas enteras cubiertas por preciosas plantaciones de té, este pueblo es uno de los destinos preferidos por los tailandeses para pasar unos días en un entorno idílico. Aire fresco, debido a la gran altitud a la que se encuentra, y tranquilidad, mucha tranquilidad.

Cuando llegamos, la primera imagen que se nos quedó grabada fue la del precioso lago situado en el centro del pueblo. 

Buscando la mejor toma para una foto, entramos en una tienda de té que tenía un balcón que daba al lago. Nada más poner el pie en la tienda, la dueña comenzó a sacar todo tipo de artilugios y algunos paquetes de té, y empezó a prepararnos una genial degustación de tés de la zona acompañados por riquísima fruta desecada. 




Tan emocionada vimos a la señora sirviéndonos la degustación en el balconcito que daba al lago que fue imposible resistirnos. 

Probamos té de flores, de jazmín, de arroz, verde, negro y de no sabemos cuántos colores más. Al final, le compramos 3 bolsas de dulces típicos y la señora se quedó más contenta que unas pascuas.

Con la barriga llena y la vejiga aún más, dimos un paseo por el pueblo, rodeando el lago. A pesar de ir en domingo, en el pueblo no había ni rastro de turistas, ni locales ni extranjeros, así que volvimos a experimentar esa sensación que tanto nos gusta de estar rodeados únicamente por habitantes del lugar. 

Mirando el mapa, vimos que la frontera con Myanmar solo quedaba a algunos metros de allí, así que cogimos la moto y fuimos por un pequeño sendero de tierra y barro, hasta llegar una valla de alambre de espino, que supusimos que era la frontera. Avanzando un poco a pie, llegamos hasta un puesto de vigilancia del Ejército de Tailandia, donde el militar que había se puso muy contento de vernos. Tanto, que al pedirle si nos dejaba pisar Myanmar, no dudó ni un momento en acompañarnos hasta el país vecino, situado a unos 10 metros de ahí. Ya en Myanmar, sin rastro de militares de ese país, nos dijo de hacernos un selfie para inmortalizar el momento. 

¿Y quién somos nosotros para decirle que no a ese chico sumido en el aburrimiento y a su brillante metralleta?



Tras varias fotos y algún que otro juego poniendo un pie en cada país, nos despedimos del simpático militar y pusimos rumbo de vuelta a Mae Hong Son, no sin antes volver a parar en Mae Aw para comer unos deliciosos Yunnan Noodles. 

La mayoría de habitantes del pueblo son de origen chino, concretamente de la región de Yunnan, al sur del país, así que, ¿qué mejor lugar para probar unos ricos noodles chinos?

La vuelta en moto fue toda una aventura, porque nada más salir de Mae Aw, y con 45km de curvas por delante, comenzó a caer el diluvio universal. Lo que hasta entonces había sido un día claro y soleado, se transformó en el infierno. Niebla, lluvia, ramas cayendo justo enfrente nuestro... vamos, Highway to Hell. 

Decidimos seguir hacia adelante, ya que no tenía pinta de parar. Tras una hora de infierno y mucha agua, llegamos a Mae Hong Son con unas ganas terribles de una ducha de agua caliente y una cama. 

Día 5. Mae Hong Son - Pai

Tras llenar nuestro estómago con un buen desayuno y el de nuestra pequeña Honda Click con una buena ración de Gasohol 91, nos pusimos en dirección a la que sería nuestra última ciudad del Mae Hong Son Loop, Pai. 




Pero de camino quedaban muchas, muchísimas cosas interesantes por ver y que, por supuesto, no dejamos de lado.

Ese fue el caso de Fish Cave, uno de los supuestos puntos fuertes de la región. Fish Cave para los amigos, Parque Nacional de Pang Mapha oficialmente, supuestamente es una cueva en la que habitan unos enormes peces azul fosforito.

La entrada costaba 100 baht por persona, aunque tras "camelarnos" un poco al hombre que daba los tickets, nos dejó pasar por 10 baht a cada uno, que es el precio que le cobran a los ciudadanos tailandeses. Y suerte, porque tras ver la famosa Fish Cave, podemos decir que 100 baht es un precio bastante desproporcionado. Y es que ni la cueva es una cueva, sino un agujero en la pared con un altar, ni los peces son azules. Pero grandes sí que son, sí.




Tras la visita a Fish Cave, seguimos unos kilómetros más con unas curvas increíbles hasta llegar a Tam Wua Forest Monastery. 




Tam Wua es un monasterio budista enclavado en una bonita llanura rodeada por altísimas montañas. El monasterio, rodeado por frondosa vegetación y un precioso río, es el lugar elegido por muchos tailandeses (y extranjeros) para disfrutar de unos días llenos de meditación y espiritualidad. 




Cuando llegamos se estaba celebrando uno de las tres meditaciones diarias, y nos sorprendió la cantidad de extranjeros que formaban parte en ella. Una mujer se nos acercó y nos informó sobre el funcionamiento del monasterio. Cualquier persona puede ir y disfrutar de unos días de paz, tranquilidad y meditación con alojamiento y comida (vegetariana) gratuita. La estancia mínima es de 3 días, con un máximo de 10. Durante tu estancia, deberás respetar las normas del monasterio y el horario marcado para cada actividad. A nosotros la idea nos sedujo bastante, pero teníamos que volver a Chiang Mai al día siguiente, así que decidimos que nos lo pensaríamos y lo dejaríamos para más adelante si se tercia. 

Saliendo del monasterio, cruzando la carretera hay un poblado chino (de cuyo nombre no nos acordamos ni aparece en ningún sitio) formado en su mayoría por personas de la etnia Lahu, proveniente del sur de China. 




Siguiendo por la carretera nos encontramos un par de viewpoints bastante bonitos, aunque el viento y el frío (sí, frío en Tailandia) que hacía allí arriba nos hizo marcharnos rápidamente.




Unos kilómetros más adelante, un desvío a la izquierda señalaba el pueblo de Ban Mae Lana, uno de los poblados más importantes donde vive gente de la etnia Karen. Antes de llegar, pasamos por Ban Jabo, otra pequeña aldea de la etnia Lahu. Llegamos en un gran día para Ban Jabo, ¡ya que justamente estaban asfaltando la carretera principal del pueblo! 




Tras pasar Ban Jabo llegamos a Ban Mae Lana, un pueblo muy bonito donde nos quedamos a comer, acompañados por un simpático minino. 





Se estaba haciendo tarde y aún teníamos que llegar a Pai, así que tras comer unos noodles riquísimos ("no pachí", evidentemente), volvimos a la carretera. 

Poco después llegamos a Soppong, un pueblo bastante grande que cuenta con un mercado muy bueno, bonito y barato, con frutas gigantes.




Como el tiempo iba empeorando a medida que pasaban las horas, decidimos dar un poco de brío y adelantar directamente hasta Pai. 




Unos kilómetros antes de llegar, vimos un desvío que llevaba a unas aguas termales. Sabíamos que estábamos llegando a Pai y que el número de turistas iría in crescendo a medida que nos acercásemos, pero aún así decidimos ir a echar un vistazo a las hot spring. 

Antes de llegar había un control de militares que al parecer eran los que controlaban la entrada a las aguas termales, con el correspondiente follón de guiris que querían entrar y no se aclaraban. Como los militares estaban bastante entretenidos con los guiris y llevábamos un par de minutos esperando con la moto y parecía que iba para largo, arrancamos la moto y pasamos de estrangis, sin que se diesen cuenta. 

Cuando llegamos a las hot spring, vimos uno de esos espectáculos para los que nunca se está preparado. Dentro de la piscina natural, de unos 80 metros cuadrados, había como unos 50 o 60 guiris de esos de piel blanca y cerveza en mano, seguramente rememorando aquél verano en Salou o en Mallorca. 




Hicimos un par de fotos desde la distancia y seguimos por la misma carretera hasta otro pequeño poblado Karen, que tampoco tenía mucho para ver. El tiempo seguía empeorando, así que rápidamente decidimos ir directamente a Pai, ya que estaba anocheciendo y aún teníamos que encontrar alojamiento.

Cuando llegamos a Pai fue como volver a Khao San Road. Lo que debía ser un pueblo tranquilo con ambiente hippie se convirtió en guiris por aquí, guiris por allá, a cada cuál más blanco, con los calcetines más altos y con el comportamiento más ridículo. Cada vez nos parece más curioso cómo la gente es capaz de cruzar el mundo para pasar el día borracho. 

Tras ir a una zona con alojamientos más tranquilos, al otro lado del río, encontramos Pai Nam Now, unos bungalows superchulos a 300 baht por noche. Cuando llegamos a Pai todo lo barato estaba ocupado, así que como solo íbamos a estar una noche, no nos importó gastar un poco más de lo esperado. Si volviésemos a Pai nos volveríamos a alojar ahí, sin duda.




Como llegamos con un hambre de león, fuimos a dar una vuelta al Night Market, que es bastante bonito, animado y con un montón de comida barata. ¡Lo que más nos gustó de Pai, su mercado nocturno!




Día 6. Pai - Chiang Mai

El último día de nuestro Mae Hong Son comenzó un poco más tarde de lo previsto, ya que la cama del bungalow era tan cómoda que nos quedamos un buen rato dando vueltas. 

Sobre las 10 de la mañana nos pusimos en marcha, en lo que iba a ser un rato para ver Pai, y al mediodía volver a Chiang Mai, ya que teníamos que devolver la moto antes de las 18h. 

Sinceramente, nos esperábamos más de Pai. Todo el mundo nos lo había pintado como un lugar mágico y pintoresco, pero parece ser que el turismo de masas se lo ha cargado. 

Comenzamos visitando el Memorial Bridge, un puente de metal utilizado durante la II Guerra Mundial. 




A pocos minutos de ahí está el Pai Canyon, unas formaciones rocosas muy bonitas, que merece la pena visitar. 




Tras caminar un rato por el cañón, nos dirigimos al Land Split. El Land Split es una apertura enorme que se creó de la noche a la mañana en los terrenos de un granjero, y el hombre ha sabido aprovecharlo y se ha montado un buen negocio. 




Tu llegas, el hombre te da la bienvenida y te señala donde está la brecha en la tierra. Cuando vuelves, comienza a hablarte de los productos que cultiva y te pregunta si quieres una degustación. A nosotros nos pareció muy gracioso y nos sentamos (el tío se ha montado unas mesas, con su WiFi y todo), y nos comenzó a traer platos con mango, plátano, tamarindo, banana chips, mermelada, cacahuetes, jackfruit, un zumo de grosella y una bebida para chupitos. Cuando acabas, le das una donación (nosotros le dimos 140 baht) y él se pone muy contento. ¡Después del pica-pica estábamos tan llenos que ni nos acordábamos del Land Split!




Con la barriga bien llena, nos dirigimos a Ban Santichon, un poblado chino muy cerca de Pai, que a pesar de ser visitado por algunos turistas, no ha perdido su esencia. ¡Incluso tiene una muralla china!




Tras una visita rápida al pueblo, cruzamos Pai para dirigirnos a la última parada, un Buda gigante blanco que se encuentra en la montaña. Se ve desde muchos puntos de la ciudad, ¡pero cuando lo tienes delante impresiona mucho!




Eran ya las 14h, así que fuimos a buscar el equipaje a nuestro alojamiento y comenzamos el camino a Chiang Mai. 

Íbamos bastante justos, teníamos tres horas y media para hacer un trayecto de 130km de curvas, curvas y más curvas, con el suelo mojado y lluvia ligera.




Así que comenzamos la ascensión a la primera montaña. 1 kilómetro de subida, dos kilómetros, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ¡PUM! Rueda pinchada. 

No nos lo podíamos creer. En una de las curvas cerradas, la moto hizo un extraño y estuvimos a nada de irnos al suelo. Por suerte rectificamos y pudimos parar a un lado de la carretera. 

Estábamos ahí en medio, más tirados que una colilla. Por delante, el siguiente pueblo estaba a unos 50km, y por detrás, Pai quedaba a unos 15km. Y empezó a llover.

Durante esos momentos de no saber qué hacer, se nos pasaron mil cosas por la cabeza. Parar a algún camión para que nos llevase la moto encima, volver caminando a Pai, llorar hasta que algún coche parara por la pena, ... 

Pero, de repente, nos iluminamos. Habíamos contratado el seguro de la moto, así que llamamos a Mr. Mechanic para que nos diesen alguna solución. Tras descubrir que al móvil le quedaba un 1% de batería y comenzar a buscar la power bank en el arcén, con la mochila abierta y lloviendo, conseguimos contactar con ellos. "The insurance does not cover flat tyre". Vaya por Dios. Teníamos que encontrar una solución rápida, porque eran las 14.30h y en tres horas teníamos que devolver la moto. Si no la devolvíamos a tiempo, la penalización era de 300 baht. 

Así que nos subimos a la moto y comenzamos a bajar la empinada pendiente con la moto culeando y resbalando. 

Tras unos kilómetros a 10 km/hora llegamos a la entrada de Pai, donde un mecánico bastante simpático nos arregló el pinchazo en un momento, por el módico precio de 190 baht.




Con la rueda cambiada y la necesidad de llegar en menos de 3 horas al centro de Chiang Mai, comenzamos a darle gas por las empinadas y divertidas curvas, entre lluvia y niebla.




De camino, pasamos de largo algunos templos y un geyser que nos hubiese gustado ver, pero no teníamos tiempo. 

Mr. Mechanic cierra oficialmente a las 18h, pero realmente lo hace a las 17.45h. Tras convertir nuestro estilo de conducción al tailandés, conseguimos llegar a Mr. Mechanic a las 17.41h, celebrando nuestra llegada como si hubiésemos ganado la Champions. 

Miramos el cuentakilómetros. 850km en los 6 días que habíamos tenido a nuestra pequeña scooter. 

Ese día nos fuimos a dormir con la satisfacción de haber completado una de las rutas en moto más bonitas del mundo. Nunca olvidaremos los días que pasamos en la Mae Hong Son Loop, a pesar de los diluvios y los pinchazos. Aunque en esos momentos te acuerdes de la madre que trajo al diablo, ahora cada vez que los recordamos aparece una sonrisa en nuestra cara. 

¡Sin duda, una experiencia para recordar, recomendable 100%!




Consejos para tu Mae Hong Son Loop


  • Alquila la moto en un lugar fiable, y asegúrate de que es una moto correcta para hacer el Mae Hong Son Loop. Si puede ser que la moto sea nueva o prácticamente nueva, mejor que mejor.
  • Contrata el seguro para la moto, así irás tranquilo. Es solo un euro más al día. 
  • Sal a primera hora de la mañana, así podrás disfrutar de las muchas cosas interesantes que encontrarás por el camino.
  • Antes de salir llena el depósito, ya que hay tramos muy, muy largos sin gasolineras.
  • Mantente alerta durante la conducción, los tailandeses son imprevisibles al volante.
  • Vigila con el musgo en la calzada, sobretodo en pequeñas carreteras de montaña durante la época de lluvias.
  • Sé respetuoso cuando entres a algunos de los poblados tradicionales de las diferentes etnias.
  • Lleva un buen chubasquero, el tiempo en la montaña cambia repentinamente.
  • Descarga alguna App para móvil de mapas offline. Te recomendamos Maps.me.
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