martes, 16 de agosto de 2016

Descubriendo la magia de Halong Bay con Swan Cruises

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En los últimos años, la Bahía de Halong se ha convertido en uno de los lugares más emblemáticos no solo de Vietnam, sino de todo el Sudeste Asiático. 




Fácilmente reconocible gracias a los más de 3.000 pequeños islotes que la forman y que la dotan de un aspecto único en el planeta, la Bahía del Dragón atrae cada año más turistas procedentes de todo el mundo. 




Halong Bay cuenta con una superficie de 1.500 kilómetros cuadrados, similar a la isla de Gran Canaria, y se sitúa en el extremo noreste de Vietnam, unos 100km al este de la capital, Hanoi. 




La práctica totalidad de turistas que pasan por Vietnam se acercan hasta Halong Bay. ¡Y es que es muy difícil pasar de largo un lugar tan mágico!




Tan mágica es la Bahía de Halong, que lleva más de 20 años reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y recientemente fue incluida en la lista de las 7 Maravillas Naturales del Mundo. 




Navegar por sus tranquilas aguas, dejando atrás decenas de preciosas formaciones kársticas que parecen sacadas de una película de ciencia ficcion, es un placer para todos los sentidos. 

Pero, como en todos lados, no es oro todo lo que reluce. 

En los últimos años, la buena fama de un lugar tan espectacular como Halong Bay se ha venido deteriorando, en gran parte por culpa de las decenas (o cientos) de compañías que han emergido rápidamente, y que están muy lejos de poder ofrecer a los visitantes todo lo que prometen. 




Muchas, muchísimas malas experiencias hemos leído sobre los tours en la Bahía de Halong. Mafias, robos, barcos en mal estado, promesas de tours incumplidas, ..., en fin, lo último que uno se espera cuando tiene ilusión por visitar un lugar tan mágico y único.

Por ello, comenzamos a indagar en Internet sobre compañías que estuviesen realmente a la altura, que ofreciesen un buen itinerario y que contasen con buenas opiniones como para poder vivir una de las mejores experiencias de nuestro viaje. 




Entre todas, nos llamó la atención Swan Cruises Halong, una compañía joven pero que ya contaba con cientos de excelentes opiniones en la red, y que dispone de varias rutas por Halong. 




Una de las cosas que más nos gustó de Swan Cruises, es que sus itinerarios no recorren la Bahía de Halong propiamente dicha, sino la zona de Bai Tu Long Bay. 




Y es que, otra de las críticas que habíamos leído es que la zona de Halong Bay (la zona de toda la vida) está exageradamente saturada por cientos de barcos, que hacen que pierda un poco la gracia. 

En cambio, la zona de Bai Tu Long Bay, aún estando justo al lado y siendo igual de bonita, está mucho menos saturada y permite sentirte prácticamente solo durante muchos momentos.




Otra de las cosas que nos llamó la atención de Swan Cruises, es que ofrecían un programa de 3 días y 2 noches, la mitad del cuál transcurría en un precioso barco por Bai Tu Long Bay y la otra mitad en una homestay situada en una zona rural entre Halong Bay y Hanoi, donde se realizan diversas actividades como plantar arroz, pasear en bici o practicar técnicas tradicionales de pesca. 

Así que, con un plan que nos convencía encima de la mesa, decidimos contactar con ellos. 

Rápidamente, teníamos plan y día de salida confirmados. 

Día 1

Una semana antes de comenzar nuestro tour por Bai Tu Long Bay, el norte de Vietnam había sufrido el paso del potente tifón Carina, dejando una meteorología inestable por la zona, por lo que disfrutar de unos cielos limpios era cuestión de lotería.   

Pero a pesar de los malos augurios, parece que tuvimos mucha suerte, ya que desde el primer minuto hasta el último disfrutamos de un tiempo perfecto. 

Como habíamos acordado, a las 8.30h de la mañana, Tin, el que sería nuestro guía en Bai Tu Long Bay, pasó a buscarnos por la recepción de nuestro hostal, en el centro de Hanoi. 




En el autobús de Swan Cruises fuimos 17 personas, la inmensa mayoría de los cuáles iba a hacer el tour de 2 días por Bai Tu Long. El plan era que, a la vuelta, nosotros nos bajásemos a mitad de camino, para seguir con nuestro programa en la homestay. 

Tras escapar del caótico tráfico de Hanoi y a punto de llegar a la zona de Halong, el autobús hizo una parada en una plantación de ostras, uno de los productos más populares de Halong, donde nos explicaron el curioso proceso de producción de perlas. 




Volvimos al autocar, y un cuarto de hora después estábamos en la oficina de Swan Cruises, en el puerto de Halong. 

Tras tomar un delicioso té, subimos al shuttle-boat que nos llevó hasta nuestro barco. 

A medida que nos acercábamos a él, más nos gustaba. 30 metros de eslora y con un aspecto elegante y moderno. ¡Esto comenzaba muy bien! 




Swan Cruises dispone de tres superbarcos, uno de 8 camarotes, otro de 9 y otro de 12. 

Nada más poner el pie en el barco, confirmamos que habíamos hecho la mejor elección que podíamos. Los acabados interiores eran preciosos, y nuestro camarote, una habitación de lujo digna de cualquier hotel 5 estrellas. 




Los chicos de Swan Cruises tuvieron el detalle de llevarnos el equipaje más pesado hasta nuestra habitación, ¡mientras en el comedor nos ofrecían un cóctel de bienvenida riquísimo!





Tras refrescarnos un poquito, fuimos a explorar la increíble cubierta del barco, un lugar perfecto para disfrutar del paisaje en el que estábamos inmersos. 





Enseguida nos llamaron para comenzar a comer en el bonito comedor con vistas al exterior. 




Sin duda, disfrutar de los exquisitos platos que nos traían mientras nos deleitábamos la vista con las preciosas formaciones kársticas que forman Bai Tu Long Bay fue una experiencia absolutamente inolvidable. 








Tras llenar el estómago con una comida riquísima y abundante, fuimos a relajarnos a las hamacas de la cubierta.




Poco después, el barco paró los motores, lo que significaba que habíamos llegado a Thien Canh Son Cave, nuestra primera parada. 

Thien Canh Son Cave es una cueva que atraviesa uno de los muchos islotes de Bai Tu Long Bay. 




Las peculiares formaciones rocosas que habitan el interior son todo un espectáculo natural, tan perfectas que parecen hechas por algún artista de renombre mundial. 

Después de visitar la maravillosa cueva, nos dirigimos de nuevo al barco, para poner rumbo al lugar donde pasaríamos la noche. 




Tras media hora de navegación, el barco se detuvo en una laguna entre unos islotes que formaban un paisaje totalmente maravilloso. 

El cielo estaba limpio, el paisaje parecía de otro planeta, y el calor apretaba, así que... ¿qué mejor que un bañito?




Tras unos chapuzones en un entorno único, fuimos rápidamente a ducharnos, ya que poco después nos habían citado en la cubierta del barco para disfrutar de una Sunset Party. 

Halong Bay es, probablemente, uno de los lugares del mundo donde se puede disfrutar de atardeceres más bonitos. Ver esconderse el Sol por detrás del contorno de las islas que nos rodeaban, envueltos por un silencio mágico, fue una de las imágenes que más nos marcó del norte de Vietnam. 




En cuanto el Astro Rey dijo adiós, comenzaron a llegar platos de comida y mocktails, para celebrar una Sunset Party donde tuvimos la oportunidad de conocer mejor a nuestros compañeros de crucero.





Tras la Sunset Party, bajamos al comedor para disfrutar de la cena. Igual que al mediodía, a medida que la sucesión de riquísimos platos iban llegando a las mesas, en nuestras caras se iba formando una sonrisa cada vez más acentuada. 




Nada más acabar de cenar, Tin pasó mesa por mesa repartiéndonos un tangram, con el que nos propuso formar varias figuras. 

Tras un rato de entretenimiento, mientras algunos se iban a descansar, unos cuantos nos fuimos a la proa del barco, donde nos habían preparado algunas cañas para pescar calamares. 




Tras un rato intentándolo, calamares, lo que se dice calamares no vimos. ¿Sirven una medusa y un par de cangrejos?

En definitiva, que no hubo suerte. Pero las risas que nos hicimos, ¡esas si que no nos las quita nadie!

Con las manos vacías, nos fuimos a nuestros camarotes a descansar, ya que al día siguiente nos esperaba otra maratón. 




Día 2

El segundo día de nuestro crucero por Bai Tu Long Bay comenzó temprano. Perdón. Comenzó muy temprano. A las 5 de la mañana, nada más ni nada menos. 

Y es que las 5 de la mañana era la hora a la que ese Sol al que habíamos despedido 10 horas antes, volvía a hacer acto de presencia de nuevo. 

Fuimos muy pocos los que nos despertamos para darle la bienvenida, rodeados por un silencio y una paz perfectos.




Tras unos minutos en los que solo se oía el sonido de los pájaros y del viento, Tin apareció por la cubierta, vestido con un traje de taichí. 




Había llegado la hora de la clase intensiva de taichí. Media hora en la que aprendimos los 24 movimientos básicos de ese arte marcial que hasta entonces no habíamos tenido la oportunidad de conocer.




Fue una buena manera de comenzar el día. Aunque para nosotros, no vamos a mentir, la mejor forma de empezar la jornada fue con el megadesayuno buffet que nos esperaba en el comedor. ¡Así, sí!

Con el estómago contento, Tin nos comentó que ya estaban preparados los kayaks, con los que daríamos una vuelta por Bai Tu Long Bay.



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¿Estás buscando un buen seguro de viaje para el Sudeste Asiático? 



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Poco a poco, todos fuimos entrando en nuestros kayaks, y comenzó uno de los mejores momentos del tour. 

Avanzar poco a poco, remando relajadamente entre los enormes pedruscos que nos rodeaban fue toda una experiencia. 




Tras casi una hora remando, llegamos a una playa donde nos pudimos relajar unos minutos. 

Después de un descanso, continuamos remando de nuevo hasta el barco de Swan Cruises.




Y llegar al barco significaba que la primera parte de nuestro tour estaba a punto de finalizar, ya que era hora de hacer la maleta y poner rumbo de nuevo al puerto.

Pero no sin antes ser testigos de una interesante clase de cocina vietnamita, donde uno de los chicos de cocina nos enseñó a cortar algunas verduras con mucho arte, además de enseñarnos a preparar rollitos de primavera.




Y tras él, todos tuvimos la oportunidad de preparar rollitos vietnamitas frescos, que serían nuestro aperitivo antes de probar la última comida del crucero. 




Tras la deliciosa comida, fuimos a la cubierta a despedirnos de la preciosa bahía de Bai Tu Long que tan bien nos había tratado durante 24 horas. 





Cuando llegamos al puerto, los chicos de Swan Cruises nos llevaron el equipaje hasta el autobús que llevaría de vuelta a Hanoi a todo el mundo... excepto a nosotros.




Y es que nosotros nos quedamos a medio camino, ya que nuestro tour aún no había finalizado. 

Llegamos a Doan Xa, un pequeño pueblecito justo al lado de la ciudad de Dong Trieu, a medio camino entre la Bahía de Halong y Hanoi. 

Ahí nos estaba esperando Tan, el que sería nuestro "mentor" las 24 horas siguientes. 

Tras despedirnos de la gente que conocimos en el crucero, bajamos del bus y fuimos hasta Vietnam Eco Adventure, una homestay regentada por Tan y su familia. 




La verdad que nada más bajar del bus, y durante el corto camino hasta casa de Tan, ya nos dimos cuenta que estábamos en un lugar muy distinto a los que habíamos estado hasta entonces en Vietnam. 

Un lugar sin turistas, perdido en mitad de un océano de campos de arroz, con calles tranquilas en las que parecía que el tiempo no había pasado. 

Los pocos locales con los que nos cruzamos nos miraban como a extraterrestres, extrañados de tener a dos forasteros en su vecindario. 

Cuando llegamos a Vietnam Eco Adventure, Tan nos dió la llave de nuestra gigantesca habitación, y nos citó en pocos minutos en el jardín. 




Tan nos contó que los turistas que llegan hasta Vietnam no ven el Vietnam verdadero, sino que básicamente visitan centros turísticos, alejados de esos lugares no tan espectaculares pero que aún conservan esa esencia tradicional vietnamita que cada vez es más difícil encontrar. Y no le falta razón. 




Es por eso que decidió crear Vietnam Eco Adventure, una homestay donde se puede vivir en el Vietnam real, y realizar distintas actividades tradicionales en un entorno rural idílico. 




Si se quiere vivir una experiencia completa en el norte de Vietnam, combinar la Bahía de Halong y la homestay es una oportunidad inmejorable

Para conocernos un poco más, Tan nos invitó a casa de su padre, un hombre de 70 años que había luchado en la Guerra de Vietnam. 

Con Tan haciendo de traductor, pudimos conversar un poco con el peculiar hombre sobre sus hazañas y anécdotas en los años que estuvo alistado en el Ejército. 

Tras un rato muy divertido, cogimos las bicis para dar una vuelta por los alrededores de Doan Xa.




Después de atravesar un mar de campos de arroz preciosos, de un color verde tan intenso que casi emborrachaba, llegamos hasta una parcela donde nos estaba esperando una señora. 

Tan nos explicó cómo funciona la cosecha del arroz y nos dijo que aprenderíamos a inundar campos y a plantar arroz de la forma que se ha hecho siempre. 

Así que dicho y hecho. La señora cogió dos cuerdas que estaban atadas a un cubo de metal y le dio a Leti otras dos. Coordinando los movimientos, comenzaron a coger agua de un canal y a lanzarla al campo de arroz, para así inundarlo poco a poco. 


¡Aunque parezca fácil, era muy complicado!


La segunda técnica de inundación era más sencilla. Consistía en una pala gigante con la que se cogía agua del canal y se trasladaba hasta el campo. 




Tras inundar un poco el campo de arroz (o al menos intentarlo), la señora nos dijo que nos metiésemos con ella en la parcela, nos dio unos ramilletes de arroz y nos enseñó a plantarlo. 




Desde aquí le volvemos a pedir disculpas a la señora por destrozarle la cosecha de arroz.

Sabemos que desde detrás de la pantalla parece fácil, ¡pero no sabes cómo se hundían esas botas en el barro! ¡Casi hasta las rodillas! 

A Leti le venían grandes las botas y le era imposible caminar, se quedaba enganchada en el suelo.

Tras dar lo mejor de nosotros (lo prometemos), volvimos a coger las bicis para dirigirnos hasta el río. 




Allí, Tan nos explicó las dos técnicas de pesca tradicional que practicaríamos. 

La primera consistía en tirar de una cuerda atada a un poste transversal, para hacer de contrapeso y que así de la otra parte del poste emergiera del río una enorme red de pesca con algunos pececitos que habían quedado atrapados. 




La segunda técnica era aún más entretenida. Nos subimos en dos barquitas diminutas y remamos unos metros río arriba, donde colocamos un par de redes a lo ancho del mismo. 




Decidimos esperar unos 20 minutos, durante los cuales seguimos un poco río arriba, viviendo uno de los momentos más zen del tour. ¡Qué tranquilidad se respiraba en ese lugar! Solo nosotros, Tan y su amigo, algunos búfalos de agua y el sonido del viento pasando por encima de los campos de arroz. 




Tras un breve tiempo de relax, volvimos a buscar las redes que habíamos colocado, a ver si habíamos capturado algo. Y quizá hubiese sido mejor ni ponerlas, porque lo que iba a ser una competición a ver quién de los dos cogía más peces, acabó siendo un clamoroso 0 a 0

Con las manos vacías volvimos al punto de partida, y decidimos tirar algunas veces de la red grande, a ver si sonaba la flauta. 

Y vaya si sonó, ¡al final acabamos con unos 5kg de pescado!




Pusimos rumbo de vuelta a la homestay, donde tuvimos tiempo de darnos una ducha y relajarnos antes de conocer a Thao, la hermana de Tan

Ella fue la encargada de prepararnos una cena tradicional vietnamita que nos gustó tanto, tanto, tanto, que a partir de ahí catalogamos a Thao como la mejor cocinera de Vietnam. 




Tras una cena de escándalo, probando una gran variedad de platos típicos cocinados al puro estilo local, nos fuimos a descansar, ya que el día había sido muuuy intenso. 

Día 3

El tercer día amaneció con el mismo buen tiempo que los dos anteriores. 

Tras un copioso desayuno y un café vietnamita riquísimo firmados por la crack de Thao (¿Cómo puede estar tan bueno el café vietnamita?), nos dispusimos a dar un tranquilo paseo en bici hasta el mercado de Dong Trieu. 




Dong Trieu es una pequeña ciudad ajena al turismo de masas que azota el norte de Vietnam, y eso se nota a cada paso. Los locales se sorprendían de vernos, nos sonreían, nos saludaban y se ponían muy contentos cuando les devolvíamos el saludo. Algo difícil de encontrar en Vietnam hoy en día, a no ser que uno salga un poco de la ruta más turística. 


Noodles de arroz secándose al Sol

Y cuando llegamos al mercado, la cosa fue aún a más. Las mujeres que de las paradas nos gritaban que nos acercásemos, y cuando lo hacíamos comenzaban a hacernos toda clase de preguntas, aunque la más repetida fue si estábamos casados. ¡Pobre Tan, traduciendo una y otra vez lo mismo!




En el mercado de Dong Trieu se respira la esencia del Vietnam más auténtico. Cientos de compradores se arremolinan delante de las paradas, donde se vende todo tipo de productos de lo más variopinto.

Después de la visita al mercado, volvimos a coger las bicis para dirigirnos a una fábrica de productos artesanales de cerámica. 

Tan nos explicó todo el proceso de producción de algunos de los productos más populares, como los maceteros de cerámica. Además, nos puso al día con las condiciones laborales a las que se enfrentan la mayoría de trabajadores de Vietnam. 




Estas personas cobran por pieza producida, así que para cubrir un salario que les dé para sobrevivir necesitan trabajar durante muchísimas horas al día.

Tras finalizar la interesante visita, Tan nos llevó a casa de su suegra, que nos enseñó a hacer zumo de caña de azúcar, superdulce y refrescante. ¡Nos encantó!




Después de una breve parada, volvimos a casa a hacer a ducharnos y a hacer la maleta, ya que quedaba poco para que el autobús de Swan Cruises que nos llevaría hasta Hanoi pasase a buscarnos.

Pero no sin antes ser testigos de una magistral clase de cocina vietnamita de la masterchef Thao. 





La comida de despedida fue muy especial, ya que aunque hacía pocas horas que conocíamos a Tan y a su familia, les cogimos mucho cariño. Nos hicieron sentir como en casa, como si formásemos parte de ese Vietnam rural tan auténtico. 




A la hora prevista, el autobús de Swan Cruises nos recogió para devolvernos a nuestro hostal de Hanoi.

Sin duda, las experiencias que tuvimos la oportunidad de vivir tanto en Bai Tu Long Bay con el barco de Swan Cruises, como en la homestay de Tan, fueron de esas que se quedan en la memoria por mucho tiempo. 

Combinar la belleza de un lugar tan mágico como la Bahía del Dragón con la esencia y el encanto del Vietnam más rural es una propuesta muy interesante. 




Aquí te dejamos la página de Facebook de Swan Cruises, así como la de Vietnam Eco Adventure, para que puedas estar al tanto de sus novedades.


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