martes, 14 de noviembre de 2017

Guía del Parque Nacional Banff (Canadá) para viajeros. Qué ver y hacer, dónde dormir y comer, cómo llegar y moverse.

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El oeste de Canadá alberga una de las maravillas naturales más espectaculares del planeta. Nos referimos, como no podía ser de otra manera, a las Montañas Rocosas Canadienses, un paraje único que ofrece una experiencia natural inigualable. 



Los más de 180.000 km2 que abarcan las Canadian Rockies, como se conocen tradicionalmente, se dividen entre cuatro Parques Nacionales diferentes: Jasper, Kootenay, Yoho y Banff. 



Es este último el que tuvimos la gran oportunidad de visitar durante unos días que nos dejaron fascinados a todos los niveles. Desde la impresionante belleza natural del lugar, sobre la que poco o nada hay que añadir, hasta el calor y la amabilidad de sus gentes, sin pasar por alto la altísima calidad de vida que se respira en cada rincón.




El Parque Nacional Banff se fundó en el año 1885, convirtiéndose en el más antiguo de Canadá, gracias a la iniciativa del Gobierno por preservar un entorno natural tan singular. 




El centro neurálgico del Parque Nacional Banff se encuentra en el pueblo del mismo nombre. Banff, una localidad de poco más de 7.000 habitantes, se ha convertido en uno de los lugares más populares entre los canadienses para pasar unos días rodeados de naturaleza y tranquilidad. 




El pueblo es el campo base perfecto para visitar el Parque Nacional Banff, gracias a la gran cantidad de rutas que salen desde ahí mismo y a la red de transportes del Parque, cuyo epicentro también se encuentra en Banff.




Qué ver en el Parque Nacional Banff

Obviamente, si nos ponemos a enumerar todos los lugares que merecen una visita en el Parque Nacional Banff, cuando acabases de leerlo ya se te habrían pasado las vacaciones, así que nos limitaremos a contarte los trekkings que hicimos en nuestros días en el Parque

El primer día decidimos dedicarlo a explorar el pueblo de Banff y sus alrededores. Para empezar nos dirigimos a Tunnel Mountain, una ruta corta y sin demasiada dificultad que permite llegar hasta la cima de la montaña, de 1.692 metros de altitud, en poco más de 30 minutos. 




Desde arriba las vistas del valle de Banff son espectaculares. Viajar durante la primera semana de octubre fue todo un acierto, ya que las cimas de las montañas estaban nevadas y el valle en pleno apogeo de colores otoñales, digno de cualquier postal. 




Tras maravillarnos la vista, volvimos a bajar para llegar hasta Bow Falls, unas cascadas que interrumpen el ritmo tranquilo del río Bow. Junto a las cascadas se encuentra el Fairmont Banff Springs, un hotel-balneario tan grande como histórico, que cuenta con unas salas de exposiciones que muestran la historia del pueblo de Banff. 





Después de la visita y de pasar por nuestro hostel a comer pusimos rumbo a los Vermilion Lakes, un conjunto de lagos a los que se puede acceder desde el Fenland Trail, un trekking que comienza a pocos metros de la estación de tren de Banff. 




Los Vermilion Lakes son una versión light de los grandes lagos de las Rocosas. La figura del Monte Rundle, uno de los colosos de la zona, crea una estampa difícil de olvidar. 




Los lagos son testigos de un festival de biodiversidad, desde los centenares de aves que descansan en su orilla hasta los castores que han hecho de sus aguas un hogar. 




Biodiversidad que se respira en cualquier lugar, porque volviendo hacia el pueblo nos encontramos con un amigo inesperado: ¡un reno enorme!




Para redondear el día, decidimos pasear por el centro de Banff, cuya avenida principal es un incesante ir y venir de visitantes. 




El segundo día, una gran sonrisa se dibujó en nuestros rostros cuando abrimos la ventana de la habitación. Fuera de todo pronóstico y por primera vez en la temporada ¡estaba nevando!




Tras desayunar con vistas al exterior y abrigarnos bien, pusimos rumbo al Hoodoos Trail, un trekking que discurre en paralelo a un afluente del río Bow. Durante todo el camino no nos cruzamos con absolutamente nadie, probablemente porque aún nevaba un poco. Con quién sí coincidimos fue con decenas de ardillas que jugueteaban en las ramas de los pinos, quizá también hechizadas por la nieve. 




Después de los 45 minutos de duración del trekking y de llegar de nuevo a Bow Falls, nos dirigimos a Cave & Basin National Historic Site, lugar de fundación del Parque Nacional Banff. 




El Centro de Visitantes alberga una singular cueva, que cuenta con un manantial de agua caliente y un pequeño hueco en el techo por donde entra la luz de una forma casi mágica. Junto a la cueva hay una gran exposición de la historia de Banff National Park y de la red de Parques Nacionales de Canadá que vale mucho la pena visitar. 





Cave & Basin fue solo un descanso antes de seguir hacia nuestro siguiente objetivo, el Sundance Trail, un trekking de 1.30h que recorre un espectacular cañón por donde el agua cae de una forma preciosa. 




Llegar hasta el principio del camino toma unos 30 minutos, en los que hay que recorrer una pista que circula en paralelo a Bow River y que ofrece unas vistas increíbles. 




El cañón nos dejó, simplemente, sin palabras. Estar totalmente solos en un paraje natural atravesado por preciosos saltos de agua, repleto de árboles nevados y con un silencio abrumador fue una experiencia única. Sin duda, valió muchísimo la pena llegar hasta el que a priori no era uno de los trekkings más espectaculares del área de Banff. 







El tercer día, con un Sol radiante en el cielo, fue el elegido para visitar uno de los famosos lagos de aguas color azul turquesa, pinos y montañas nevadas, el Lago Louise. Al final del artículo te explicamos la forma de llegar desde Banff hasta el Lago Louise, que básicamente consiste en enlazar 3 autobuses distintos (es muy fácil, ¡no te preocupes!).




Al llegar al lago, lo primero con lo que nos topamos fue una multitud de turistas (la mayoría asiáticos) repartidos en enormes grupos de 30 o 40 personas, por lo que decidimos alejarnos un poco de la zona donde se ubica el gran hotel que preside el valle. 




La verdad no fue difícil, porque este tipo de turismo se apelotona en zonas muy pequeñas, así que alejándose un poco es más que suficiente. 


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El color azul turquesa, tono que adquiere por las partículas provenientes de los glaciares, nos maravilló, y ver al fondo las montañas con las cimas nevadas nos acabó de rematar. ¡Sin duda, una de las postales soñadas por todo viajero!




Teníamos entre ceja y ceja la Ruta de los Seis Glaciares (Plain of Six Glaciers), un trekking de unos 13km que resigue el contorno del Lago Louise para después comenzar el ascenso por una de las zonas de glaciares más bonitas de las Montañas Rocosas de Canadá. 






Durante el camino no dejábamos de pensar en lo bien que sientan a las montañas los colores del otoño.





La ruta tiene una dificultad media, con algunos tramos en los que la subida se hace un poco más acentuada, pero nada que no se pueda hacer. A falta de 1km para el final hay un llano donde se sitúa una pintoresca tea house, perfecta para hacer un descanso antes de afrontar la última parte del trekking






El último kilómetro deja atrás los frondosos bosques de coníferas para dar paso a un mar de rocas de alta montaña y finalizar justo enfrente del precioso Glaciar Victoria, cuyo hielo crujía de forma ensordecedora de vez en cuando.






Sorprendentemente, al final del trekking conocimos a un amiguito que consiguió conquistarnos. Una pequeña ardilla sin vergüenza ni miedo que no duba en acercarse a nosotros, subirse en nuestras chaquetas y mochilas, y posar para nosotros como si quisiera que le hiciéramos un book. ¡Aquí van algunas de las imágenes del reportaje que le hicimos a la pequeña estrella!








El camino de vuelta, a pesar de deshacer lo que habíamos andado ya, nos siguió fascinando desde principio a fin.






Nuestro cuarto y último día en el Parque Nacional Banff nos dirigimos hacia otro de los lugares estrella, el Lago Moraine. Con un color azul turquesa igual o más acentuado que el del Lago Louise, Moraine es la foto de Canadá por excelencia. Junto al lago hay una pequeña colina desde la que se puede tomar la famosa fotografía del lago con las montañas al fondo. ¡Sin palabras!




Tuvimos que sentarnos un buen rato a disfrutar del paisaje para darnos cuenta de que lo que estábamos viendo era pura realidad y no una de esas fotos trucadas de agencia de viaje. 




Después de las fotos de rigor, recorrimos el camino que rodea el lago y llega hasta el pie de los Diez Picos, nombre que reciben las distintas montañas situadas al fondo del lago, desde donde se tiene una perspectiva del Moraine desde el otro lado. 





Tras el paseo, nos dirigimos al principio del trekking de los Consolation Lakes, otros de los lagos más bonitos del Parque. A la entrada del trekking no solo había un cartel recomendando caminar en grupos de 4 personas, debido a las altas probabilidades de tener un "divertido" encuentro con un oso, sino que había otro cartelito adicional advirtiendo de la reciente presencia de uno de ellos en el mismo camino. ¡Nada mal para ser el último trekking!




El camino serpenteaba por el bosque y a menudo nos parábamos unos segundos a escuchar el silencio y la paz que se respiraba. Tras unos 30 minutos, llegamos al final del camino, justo a la llegada al primer Consolation Lake. 





Algo nos hizo pensar que ese lugar había cambiado recientemente, y es que en todos los mapas figuraba un camino que llevaba hasta el segundo lago, pero lo cierto es que ahí lo único que había era un mar de rocas desprendidas desde los más alto de las montañas que forman el valle.




Nuestras sospechas se confirmaron cuando, tras unos minutos sentados en una roca frente al lago, se escuchó un crujido en las alturas, y algunas rocas comenzaron a rodar ladera abajo. 

Fue una situación algo peligrosa, pero tenemos que reconocer que estar observando ese increíble paisaje sumergido en el silencio más absoluto y escuchar uno de esos crujidos ensordecedores fue muy emocionante. ¡Una prueba de que la naturaleza está en constante movimiento!




Comenzamos a volver cuando el Sol ya bajaba, lo que significaba que nuestra estancia en las Montañas Rocosas Canadienses estaba a punto de finalizar, para dar paso a nuestra visita a la vibrante ciudad de Vancouver. 

Dónde dormir en el Parque Nacional Banff

El Parque Nacional Banff cuenta con dos núcleos de población: Banff y Lake Louise. El primero es la opción más recomendable, ya que es más grande y cuenta con muchas más opciones de alojamiento. Por otro lado, Lake Louise está al pie de los lagos, aunque aquí las opciones de alojamiento son bastante más limitadas y el precio es más elevado. 




Otra alternativa es alojarse en Canmore, una ciudad cercana al Parque Nacional que cuenta con un abanico de alojamiento mucho más amplio y unos precios bastante más económicos. Sin embargo, no te recomendamos esta opción, ya que llegar hasta Banff National Park te tomará tiempo y dinero. 




Algo que tener en cuenta si tienes pensado visitar el Parque Nacional Banff es la época del año. Desde abril hasta septiembre el Parque vive en temporada alta, cuando todos los alojamientos están abiertos. Fuera de ahí, muchos hoteles y hostales cierran sus puertas y hay menos disponibilidad, por lo que te recomendamos reservar con mucha antelación si no quieres acabar pagando precios astronómicos. 



Nosotros nos alojamos en Banff Alpine Center, el hostel más económico de Banff y que te recomendamos desde ya. Si no te importa compartir habitación (son habitaciones de 4 o 6 personas), alojarte aquí te permitirá ahorrar un buen dinero. 




Entre los dos pagamos 270€ por 4 noches, en habitación compartida de 4 personas. Teniendo en cuenta que los precios de los hoteles se multiplican por 3, es una opción realmente buena, aún más si piensas que durante todo el día estarás fuera y prácticamente solo irás al hostel para dormir. Igualmente cuenta con salas con sofás y una cocina ideal para ahorrar aún más dinero si llevas tu propia comida.




El hostel se encuentra a unos 10 minutos andando del centro de Banff, pero cuando hagas el check-in te darán una tarjeta para disfrutar del shuttle bus hasta el pueblo de forma gratuita. 

Dónde comer en el Parque Nacional Banff

Por suerte, los canadienses saben mucho de respeto a la naturaleza y no han permitido que el Parque se llene de bares, restaurantes y cafeterías. Aparte de los núcleos urbanos como Banff o Lake Louise, las opciones de restauración son prácticamente inexistentes, así que la mejor opción los días de trekking es tirar de papel de plata y bocadillo. 

El pueblo de Banff cuenta con supermercados, aunque ya te avisamos de que los precios son altísimos. Nuestra solución fue llevar desde casa una mochila llena de noodles, pastillas de sopa y productos envasados al vacío, para poder cocinar en el hostel. 

En Banff hay lugares de comida rápida como McDonald's o Burger King, que siempre pueden venir bien para comer algo asequible. 

Cómo llegar al Parque Nacional Banff

Al estar situado entre dos grandes ciudades como son Calgary y Vancouver, llegar a Banff National park es relativamente sencillo. 

Los medios de transporte más comunes para llegar a Banff son el autobús, principalmente, y el tren, de forma testimonial. El pueblo cuenta también con un pequeño aeropuerto, aunque la frecuencia de vuelos es muy, muy baja, así que esta opción la puedes descartar. 




1) Bus: la compañía de autobuses más importante que llega a Banff es Greyhound, a través de su ruta Calgary-Vancouver y viceversa. 




Desde Calgary parten varios buses al día desde Greyhound Station. El precio del billete Calgary-Banff (2.45h de duración) depende de la antelación con el que lo compres, desde 19CAD si lo compras a través de la web hasta unos 40CAD si lo compras en la estación el mismo día. 

Para llegar desde el aeropuerto de Calgary hasta Greyhound Station lo más fácil es tomar taxi (unos 35CAD), aunque existe también la opción de ir en transporte público. Nuestro vuelo llegó con bastante retraso, así que fuimos en taxi para poder llegar a tiempo al autobús. 

Desde Vancouver, los buses de Greyhound salen desde la Vancouver Main Terminal, hasta la que se puede llegar en metro desde el Aeropuerto de Vancouver. El trayecto Vancouver-Banff tiene una duración de 12 horas y los precios van desde los 80CAD hasta los 120CAD. 

2) Tren: prácticamente los únicos trenes que llegan hasta el pueblo de Banff son convoys panorámicos que unen las distintas localidades de las Montañas Rocosas, por lo que si pretendes gastar poco dinero, quizá no es la mejor opción.




3) Alquilar coche: una buena opción para moverse por el Parque Nacional Banff es alquilar un coche, algo que te puede salir por unos 70€ al día dependiendo de la compañía. Depende del número de viajeros y teniendo en cuenta el precio del transporte público en Canadá, es una opción a tener en cuenta. Recuerda que es recomendable llevar tu Licencia de Conducir Internacional.

Es importante que sepas que el precio del acceso al Parque Nacional Banff es de 9,80$ por persona.

Cómo moverse por el Parque Nacional Banff

Si descartas la opción de alquilar un coche, la mejor opción para moverte por el Parque es definitivamente el autobús. Desde Banff salen autobuses constantemente hacia el Lago Louise y el Lago Moraine, dos de los puntos más interesantes para visitar. 




Ir de Banff al Lago Louse y al Moraine es muy sencillo. Basta con llegar a la estación de trenes de Banff y tomar el bus que llega hasta el pequeño pueblo de Lake Louise (tuvimos suerte y estuvimos en el año de celebración del 150 Aniversario de la fundación de Canadá, por lo que los buses eran gratuitos, pero normalmente cuestan unos 15CAD). 




Ahí deberás enlazar con otro autobús que te llevará hasta un parking junto a la autopista, desde donde salen los buses diferenciados al Lago Louise y al Lago Moraine. Puede parecer mucho lío, pero el sistema de autobuses funciona realmente bien. Sin embargo, calcula que te tomará un mínimo de 1.30h llegar desde Banff hasta los lagos. El primer bus sale desde Banff sobre las 7 de la mañana, y los últimos buses salen de los lagos sobre las 16.30h. 

Moverse dentro del pueblo de Banff es muy fácil. La mejor opción, sin duda, es caminar. Pero si por algún motivo necesitas que te lleven, existen 4 líneas de bus que recorren el pueblo.




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