domingo, 28 de enero de 2018

Skerries, o cómo encontrar la verdadera esencia irlandesa muy cerquita de Dublín

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El norte de Dublín esconde uno de esos pueblecitos que bien podrían formar parte de una fábula celta. Y es que en Skerries -en inglés-, o Na Sceirí -en gaélico-, se respira esa esencia irlandesa que no deja indiferente a nadie.    


El emblema de Skerries son sus históricos molinos de viento, en los que se fabricaba la harina para toda la ciudad de Dublín desde su construcción allá por el siglo XVIII. 


Hoy en día, los molinos están completamente renovados y dentro de un recinto que se puede visitar (8€ por adulto). 


Alrededor de los molinos hay diversos estanques desde los que se tiene vistas increíbles, dando la sensación de estar en uno de esos pueblos de cuento de hadas holandeses.











Una vez vistos los molinos, una buena idea es dirigirse hacia la zona del Cementerio de Holmpatrick, junto al que se encuentra una bonita iglesia protestante de estilo gótico. 


Pasear por el cementerio, a través de las tumbas presididas por cruces celtas en su mayoría y con los cuervos alrededor, es toda una experiencia. 


En el centro del cementerio se encuentra un antiguo torreón, que es lo único que queda de la vieja iglesia, y que se dejó ahí para servir de punto de referencia para las ovejas que pastaban alrededor.


Muy cerca del cementerio se encuentra la playa de Skerries, nuestro lugar favorito. Junto a la playa hay un pequeño paseo marítimo desde el que se pueden contemplar las 4 islas situadas frente a la costa.




Shenick, Colt, St. Patrick y Rockabill son el mayor motivo de orgullo de los 10.000 habitantes de Skerries. Situadas muy cerquita de la costa, estas 4 islas son un paraíso natural para las que miles de aves se acercan a reproducirse. Bajo el mar, focas y delfines son visitantes muy frecuentes a la zona. 


Vale la pena sentarse en alguno de los bancos del paseo marítimo a relajarse y ver el tranquilo estilo de vida de los habitantes de Skerries. 


Siguiendo el paseo se llega hasta Skerries Head, un pequeño cabo que se puede rodear para ver las islas aún más de cerca. 


En los días claros se puede ver incluso Irlanda del Norte en la distancia. ¡Nosotros tuvimos mucha suerte y pudimos ver la silueta de las montañas británicas!



Lo más destacado de la zona es la Martello Tower, construida por los británicos para defender Skerries de las tropas napoleónicas.


Al otro lado se sitúa el pequeño puerto de Skerries, que cuando baja la marea se convierte en un arenal. Junto al puerto se encuentra Joe Mays, un pub perfecto para degustar un buen fish & chips y una buena pinta de Guinness con vistas al mar. 




Para acabar la visita a Skerries, ¿qué mejor que descubrir su calle principal? Strand Street cuenta con decenas de establecimientos y con los edificios históricos de la biblioteca y la iglesia católica del pueblo. 





También vale la pena darse una vuelta por las zonas residenciales de la ciudad, donde las casas típicas irlandesas se cuentan por miles.




Cómo llegar a Skerries

Skerries se encuentra a unos 30 kilómetros al norte de Dublín, y la mejor forma de recorrerlos es en tren. Desde Connolly Station (la estación central de Dublín), parten trenes cada 30 minutos en dirección a Drogheda. Ese es el tren que tienes que coger, y que unos 25 minutos después te dejará en Skerries.


Mientras esperas el tren de vuelta en la estación de Skerries, puedes disfrutar de unas vistas preciosas de unos prados verdes que te recordarán que sí, que estás en Irlanda.



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