domingo, 18 de marzo de 2018

Viajar a Jordania por libre. Qué ver y hacer, dónde dormir, comer, y cómo moverte. Trucos y consejos.

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Situada en pleno Oriente Próximo, cuna de algunas de las más importantes civilizaciones modernas, Jordania reúne todas las características para ofrecer a sus visitantes una experiencia única e inolvidable. 


Sus 89.000 kilómetros cuadrados -un tamaño similar a Portugal o Castilla y León- esconden playas, desiertos, bosques, montañas, ciudades con miles de años de antigüedad y hasta el punto más bajo de la superficie de la Tierra, pero sobre todo, un pueblo con una bondad y una honestidad infinitas.


De hecho, fue lo primero que nos sorprendió de Jordania. Desde el agente de aduanas que nos recibió en el aeropuerto hasta el que nos puso el sello de salida, todo fueron sonrisas y hospitalidad. 


Y quizá esto pueda sorprenderte, pero podemos decir que por regla general, la gente de Jordania es la más honesta con la que nos hemos topado hasta ahora, junto con los birmanos. 


Así que te damos la bienvenida a esta guía con la frase que hemos escuchado sin parar en nuestros días en este magnífico país: 

¡Welcome to Jordan!



Qué ver y hacer en Jordania

Jordania cuenta con un patrimonio histórico, natural y cultural riquísimo, y sus atractivos se cuentan por miles. Sin embargo, como seguramente tu tiempo para visitar el país sea limitado (como era el nuestro), aquí te dejamos los lugares más interesantes que ver en Jordania.

Petra

Sin duda, la razón number one para visitar Jordania es Petra. Considerada una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, esta ciudad esculpida en la roca por los nabateos en el siglo VI A.C. es toda una obra maestra. De hecho, los adjetivos para describir la grandiosidad a nivel arqueológico y arquitectónico de Petra se quedan cortos.


En la antigua ciudad, de más de 26.000 hectáreas de superficie, se conservan preciosos templos, canales, casas, establos, cementerios, e incluso un enorme anfiteatro. 


Pero sus joyas más destacadas son el Tesoro y el Monasterio. Y es que las fachadas de estos dos antiguos templos son absolutamente i-m-p-r-e-s-i-o-n-a-n-t-e-s. 


Estar delante de semejante maravilla y pensar en cómo los nabateos fueron capaces de esculpir una ciudad de tal calibre es una experiencia única.


El recinto de Petra se encuentra junto a la ciudad de Wadi Musa, situada en el sur de Jordania, y que en sí tampoco tiene nada muy especial que ver.


Vale la pena dedicar un par de días a visitar Petra, ya que cuenta con un montón de lugares que vale la pena ver, y algunos se encuentran bastante alejados de los otros. 


Al pasar la entrada del recinto, te adentrarás en el Siq, un desfiladero que serpentea durante más de 1 kilómetro entre paredes altísimas hasta llegar al Tesoro, la vista más destacada de Petra. 



Al mismo pie del Tesoro sale un senderito que sube hasta lo más alto, desde donde puedes contemplar el Tesoro desde las alturas. Puedes llegar arriba en unos 15 minutos, aunque el camino es técnicamente complicado y puede resultar fácil perderse. 


Siguiendo hacia adelante por el camino principal tras dejar atrás el Tesoro, podrás contemplar la antigua ciudad en todo su esplendor. Pasarás por unas preciosas fachadas, por el anfiteatro, por el antiguo cementerio y por el que era el templo principal de la ciudad, hoy en ruinas. 


Desde el camino principal salen pequeñas rutas que te llevarán hasta otros tesoros situados un poco más lejos, y que vale la pena visitar. 


Si sigues por el camino principal hasta el final, llegarás hasta el precioso Monasterio, otra de las visitas obligatorias en Petra. Ten en cuenta que desde la entrada al recinto hasta el Monasterio, que es el punto más alejado, puedes tardar alrededor de 1.30 horas a ritmo rápido, por lo que vale la pena madrugar para verlo todo tranquilamente. 



Tras nuestro primer día de visitar los lugares principales de Petra tranquilamente, el segundo día decidimos madrugar y subir a ver el Tesoro desde lo alto, y partir tempranito hacia el norte del país.

Lo que no nos esperábamos, es que una vez arriba comenzara el Diluvio Universal, que nos hizo imposible bajar por el mismo camino ya que el agua bajaba formando cascadas y que se formara una densísima niebla que hacía imposible seguir un camino sin perderse.
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¿Estás buscando un seguro de viaje bueno, bonito y barato para Jordania? 



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Así que decidimos seguir a un grupo que iba con un guía que parecía que sabía lo que hacía. Por suerte nos adoptaron, porque estábamos en las alturas más perdidos que un esquimal en el desierto y sin saber adonde ir. Al ser imposible bajar por el mismo lugar, comenzamos un trekking por las montañas que rodean Petra, con una lluvia, un viento y un frío que no nos esperábamos para nada (sí, en Jordania hay invierno, y del bueno).

La situación llegó a un punto en que la policía llamó al guía para preguntar cómo estábamos y pedir que nos quedásemos donde estábamos, ya que debido a las fuertes lluvias, lo que eran caminos se habían convertido en ríos con fuertes corrientes. De hecho, el recinto de Petra se cerró por completo. Sí, con nosotros dentro.

Así que ahí estábamos. Atrapados, empapados, congelados y sin poder movernos. ¡Solo tuvimos tiempo de pararnos a hacer esta foto!


Por suerte, cuando todo parecía perdido, apareció otro guía, y este sí que sabía donde iba y cómo sacarnos de allí. Así que todo el grupo lo seguimos y tras un eterno (aunque precioso) trekking de 3 horas, conseguimos llegar hasta la entrada del recinto por caminos alternativos. 

Y así se despidió Petra de nosotros... un poquito cruel, ¿no crees?

El precio de la entrada a Petra es de 50JD (un día), 55JD (dos días) o 60JD (tres días). Si has comprado la Jordan Pass con antelación, la entrada a Petra está incluida. 

Si vas a Petra preparado para caminar puedes ver prácticamente todo el recinto en un día, aunque si prefieres verlo con tranquilidad dedícale un par. 

Los lunes, miércoles y jueves por la noche tiene lugar el "Petra by Night", un espectáculo en el que se ilumina con velas el Siq y el Tesoro, ofreciendo un aspecto mágico. El horario es de 20.30h a 22.30h y las entradas se pueden comprar en la misma taquilla. El precio es de 17JD por persona. 

Wadi Rum

Nuestro lugar favorito en Jordania. Y es que si Petra es espectacular, Wadi Rum es increíblemente espectacular.


El desierto de Wadi Rum, conocido como Valle de la Luna, se encuentra en el sur de Jordania, unos 60 kilómetros al noreste de Aqaba, y es el lugar perfecto para sentirte como si estuvieras en otro planeta. 



Situado a 1.700 metros de altura, Wadi Rum es un espectáculo natural gracias a sus enormes montañas de granito que emergen súbitamente sobre las dunas y las llanuras. 





Para vivir una experiencia inolvidable en Wadi Rum, lo mejor es pasar la noche en alguno de los campamentos que se reparten a lo largo y ancho del desierto. Y es que, sinceramente, pocas cosas hay tan espectaculares como amanecer en el desierto. 


Nosotros llegamos a Wadi Rum en nuestro pequeño Suzuki Alto, que dejamos en el aparcamiento del Visitor Centre, donde nos vino a recoger Ahmed en una pick-up. 

No, ese no era Ahmed ni esos camellos nuestra pick up xD

Decidimos hacer un tour de 2 horas por el desierto en 4x4, por 35JD, algo que te recomendamos desde ya mismito. Tuvimos muuucha suerte y fuimos los únicos en el tour, ¡así que teníamos todo el desierto para nosotros!






Durante la ruta visitamos dunas, viewpoints, petroglífos de los antiguos nabateos e incluso tomamos un té en la haima de un beduino. 







Al finalizar, nos llevaron hasta el campamento donde íbamos a pasar la noche, organizado en varias tiendas individuales entorno a una "plaza" central, y una tienda grande donde se sirve la cena y el desayuno. 


Como llegamos a las 4 de la tarde al campamento, dejamos las cosas y nos fuimos a caminar por el desierto, una experiencia inigualable. 



Tras un par de horas, la caída del Sol nos ofreció un atardecer precioso, envueltos por un silencio total, solo roto por la suave brisa. 


Después de cenar, encendimos una hoguera en la zona central del campamento y, junto con los beduinos que nos acompañaban y una pareja franco-rumana que también pasaban la noche, estuvimos cantando (o intentándolo) canciones beduinas al ritmo de un timbal y contemplando el gran manto de estrellas que teníamos encima. 



A la mañana siguiente, decidimos despertarnos muuuy temprano para dar un paseo matutino por el desierto. Y la verdad es que, si el silencio del atardecer era abrumador, el del amanecer era otro nivel. Sentirse solos en mitad de la naturaleza, sin prácticamente nadie a kilómetros alrededor, es una sensación genial, sobretodo si vives en una gran ciudad y estás acostumbrado a tener miles de personas alrededor cada día. 





Volvimos al campamento para desayunar y subir nuestras maletas de nuevo a la pick-up que nos iba a llevar de nuevo al Visitor Centre, donde nos esperaba nuestro querido cochecito. 

Si vas en coche es muy fácil llegar hasta Wadi Rum ya que se sitúa a pocos kilómetros de la Desert Highway. El precio de la entrada por persona son 5JD, aunque si sacas la Jordan Pass es gratuito. El aparcamiento es gratuito siempre, of course




Mar Muerto

Y si Wadi Rum se encontraba a 1.700 metros de altura, ahora toca bajar hasta el punto más profundo de la superficie terrestre. Ni más ni menos que a ¡-430 metros!


Sip, sip, la orilla del Mar Muerto, compartido entre Jordania, Israel y Palestina, se sitúa 430 metros por debajo del nivel del mar. ¿Paradójico, verdad? 

Pero no todo lo sorprendente que rodea a este mar se queda ahí, ¡aún hay más! Sus aguas contienen un 37% de sal (esta proporción varía ligeramente a lo largo del año), por lo que nada más entrar en el agua tendrás una sensación total de antigravedad que te hará flotar en la superficie sin hacer ningún esfuerzo. 


El Mar Muerto tiene 75 kilómetros de longitud, a lo largo de los cuales encontrarás varias zonas para darte un chapuzón. Nosotros nos bañamos en Amman Beach (cerca de la zona de los hoteles), una playa pública en la cual una parte es de acceso gratuito. La otra parte de la playa es un recinto privado que cuenta con sombrillas y otra parafernalia playera, y cuesta solo unos pocos dinares. 


Tras preguntar a unos policías que había por la zona de acceso gratuito si nos podíamos bañar en bañador y bikini nos dijeron que sin ningún problema (Jordania es un país bastante progresista en ese sentido), así que nos lanzamos al agua y alucinamos con la sensación de flotar sin hacer nada. ¡Incluso puedes leer algo mientras flotas! 

Eso sí, te recomendamos que te lleves ropa a la cual no le tengas mucho cariño, porque al secarte el cuerpo queda totalmente cubierto de sal, y no hay duchas (al menos en la parte de acceso gratuito). 

En el Mar Muerto tuvimos la enésima oportunidad de comprobar la bondad de los jordanos, ya que una familia que estaba haciendo una barbacoa nos invitó a un riquísimo shawarma casero. 


Los hoteles situados en el Mar Muerto tienen precios bastante altos, por lo que nosotros dormimos en Madaba (a unos 40 kilómetros). Los aparcamientos situados en Amman Beach son gratuitos. 



Jerash

Jerash es uno de los recintos arqueológicos más importantes y mejor conservados de Oriente. La antigua ciudad de Gerasa, situada unos 50 kilómetros al norte de lo que hoy es Amán, dejó un patrimonio arqueológico impresionante, que sorprende a todo aquél que lo visita. 




Desde el imponente Arco de Adriano que da la bienvenida a Jerash, hasta el Foro, de forma oval, los dos anfiteatros, el circo o los antiguos templos de Zeus y de Artemisa. 







Dedica unas tres horas a visitar este impresionante complejo de ruinas, que te dejará boquiabierto. La entrada es gratuita si tienes la Jordan Pass, y el parking lo es siempre.




Aqaba

La ciudad de Aqaba, en el extremo sur del país, es el destino vacacional preferido para los jordanos. Y es que es la única ciudad con salida a mar abierto de todo el país. 


En Aqaba hace Sol 360 días al año, y las temperaturas son siempre ideales para darse un buen chapuzón. El Mar Rojo es un atractivo para miles de aficionados al buceo, ya que sus aguas albergan algunos de los ecosistemas marinos más ricos del planeta. 


Aqaba en sí no es que sea la ciudad más bonita del mundo, pero vale la pena pasar un par de días en ella, recorrer su bonito paseo marítimo, nadar en el Mar Rojo y divisar la costa de Israel a tan solo un par de kilómetros de distancia. Aqaba se encuentra a tan solo 3 kilómetros del país hebreo, a 10km de Egipto y a 20 de Arabia Saudí. 

La bandera de Jordania con Israel al fondo



Es su posición geográfica la que ha llevado a Aqaba a ser una zona duty-free, y antes de llegar por la autopista hay que cruzar una pequeña aduana.


Nuestra visita a Aqaba fue corta pero intensa. Nada más llegar, el dueño de nuestro hostel nos dijo que él, su mujer y sus amigos habían alquilado un pequeño barco para navegar un rato por el Mar Rojo, y nos preguntó si nos apetecía ir. 

Por supuesto, nos apuntamos al planazo, ¡así que nos pusimos el bañador y el bikini y subimos a bordo, con la música a todo volumen! 





Tras unas divertidas horas cantando, bailando y bañándonos en las cristalinas aguas del Mar Rojo, volvimos a tierra firme para dar una vuelta por el paseo marítimo para ver el atardecer y sentarnos a tomar un té y a hacer una shisha. 




Madaba

Situada unos 30 kilómetros al sur de Amán, la pequeña ciudad de Madaba es el lugar perfecto para observar y participar en el modo de vida tradicional jordano. 

La tranquilidad que se respira en el casco antiguo recuerda a esos días de verano en los pueblos, con un ambiente relajado que te hace prácticamente flotar. 


En Madaba hay varios lugares muy interesantes para visitar. De hecho, Madaba es conocida como la "Ciudad de los Mosaicos", por su gran patrimonio de mosaicos de las épocas bizantina y Omeya, algo de lo que te darás cuenta nada más llegar. 


El punto de referencia de Madaba es la Iglesia de San Jorge (precio de la entrada 1JD), un templo griego ortodoxo que conserva el mapa más antiguo de Tierra Santa, por supuesto realizado en un precioso mosaico. 


No muy lejos de ahí se encuentra la Iglesia Baptista de San Juan (precio de la entrada 1D), que cuenta con todo un entramado laberíntico que recorre las múltiples estancias situadas alrededor del edificio principal. Efectivamente, los elementos más destacados son los mosaicos y el campanario, al que se puede subir para contemplar las vistas de Madaba desde las alturas




Para nosotros que tenemos vértigo hasta encima de un columpio, la subida al campanario fue infernal, aunque valió totalmente la pena una vez arriba. Al volver a bajar por los empinados escalones, volvimos a preguntarnos qué c*** hacíamos ahí. 

Pero todo pasó cuando llegamos al Museo Arqueológico de Madaba, que contiene ruinas de antiguos templos situados en la ciudad. El recinto cuenta también con una buena muestra de mosaicos increíblemente bien conservados a pesar del paso de los siglos y el Museo del Folclore. La entrada es gratuita con la Jordan Pass. 


A unos 10 minutos caminando, se encuentra la otra parte del Museo Arqueológico de Madaba (Madaba Archaeological Park), que cuenta con los restos de una impresionante iglesia, dentro de la cual se conserva un enorme y precioso mosaico. 


Cerca del recinto se encuentra la Gran Mezquita de Madaba, cuyos minaretes se pueden contemplar desde varios kilómetros a la redonda, y desde donde emergen las llamadas al rezo cinco veces al día.



A pocos kilómetros al oeste de Madaba se encuentra el Monte Nebo, célebre por ser el lugar donde, según cuentan las tesis católicas, Moisés tuvo una visión de la Tierra Prometida que Dios daba al pueblo hebreo. Según el Cristianismo y el Judaísmo, Moisés fue enterrado en esta montaña. En la cima se sitúa un templo que conmemora los acontecimientos que ahí tuvieron lugar. El precio de la entrada es de 2JD. 

King's Highway

En Madaba tiene comienzo la carretera más famosa de Jordania. La King's Highway recorre Jordania vertical y serpenteantemente a lo largo de 274 kilómetros, atravesando paisajes espectaculares y ofreciendo vistas verdaderamente preciosas. 


La carretera pasa por lugares que merece la pena visitar, como Karak, pueblo conocido por su antiguo castillo, Dana, una zona natural Reserva de la Biosfera, y Wadi Musa, junto a la cual, como ya sabes, se encuentra Petra. 





Nosotros recorrimos esta ruta desde el extremo sur hasta Dana, ya que la densa niebla hizo totalmente inviable seguir hasta Karak. 


La King's Highway cuenta con muchísimas curvas y por lo tanto es una carretera bastante lenta, por lo que hay que planificarla bien antes de salir, ya que los alojamientos brillan por su ausencia fuera de dos o tres lugares. 




Wadi Mujib

Wadi Mujib es una reserva natural conocida por sus impresionantes cañones y torrentes de agua. En Wadi Mujib se organizan actividades de descenso de cañones de diversa dificultad. El más popular es el Siq Trail, que recorre el desfiladero principal durante unas 3 horas. Por desgracia, cuando nosotros fuimos el acceso estaba cerrado, ya que solo abre de 1 abril a 31 de octubre, así que nos tuvimos que conformar viéndolo en fotos. 


Ruta de los castillos del desierto

A unas decenas de kilómetros al este de Amán se encuentra una serie de castillos en ruinas a los que se puede acceder desde la autopista. Los principales son Qasr Kharana, Qasr Al Azraq y Qasr Amra, este último declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El acceso a todos ellos es gratuito con la Jordan Pass.




Amán

La capital del Reino de Jordania es una de las ciudades más antiguas del mundo. Fue fundada ni más ni menos que en el año ¡7.250 A.C.! Sus más de 9.000 años de historia han llevado a Amán a ser una de las ciudades más importantes de Oriente, algo que se aprecia nada más poner el pie en sus calles.  


Amán está situada en una zona de colinas, que la convierten en una ciudad de subidas y bajadas constantes. Y en medio de todas sus colinas se sitúa el Old Town, cuyo epicentro son los famosos zocos. Los hay de todo tipo: de antigüedades, de comida, de electrónica, de oro, de recuerdos, ... y es que todo cabe en Amán.






A pocos pasos de los zocos se encuentra el impresionante Teatro Romano, uno de los mejor conservados del mundo




Construido en el s. II por los romanos, cuando la ciudad se llamaba Philadelphia, el teatro tiene un aforo de 6.000 personas, y sigue albergando hoy en día todo tipo de eventos culturales.  


Desde el Teatro Romano se puede contemplar otra de las joyas dejadas por las antiguas civilizaciones, la Ciudadela


Este complejo de ruinas de la época romana, bizantina y Umayyad, cuenta con vestigios tan imponentes como el Templo de Hércules o el Palacio Umayyad.


En otra de las colinas de la ciudad se encuentra la bonita Mezquita de Abu Darwish, caracterizada por sus franjas de color blanco y negro. Se tarda un buen rato en llegar hasta ella, aunque las vistas que se tienen desde lo alto valen la pena. 


Y si Abu Darwish es posiblemente la mezquita más bonita de Amán, la King Abdullah I es la más grande y espectacular. La enorme cúpula, cubierta por un precioso mosaico de color azul y custodiada por dos enormes minaretes, es toda una obra de arte. 




Junto a la Mezquita se encuentra una bonita iglesia, que da una idea de lo pacífico de la relación entre musulmanes y cristianos en la mayor parte del país. 


La Mezquita King Abdullah I supone la frontera entre la zona antigua de Amán y el área más moderna


De hecho, a solo 5 minutos de ahí se encuentra una de las zonas más cool de la ciudad. Al-Abdali Mall es un enorme (y por cierto, precioso) centro comercial que agrupa centenares de las marcas más populares. 


Junto al edificio principal, se encuentra el popular Boulevard, un paseo al aire libre de unos 200 metros de longitud rodeado por tiendas y restaurantes.


Volviendo al centro de la ciudad encontrarás Rainbow Street, una calle que en todas las guías aparece como un lugar que no te puedes perder por ser la calle (supuestamente) más bonita de Amán y la que alberga todo el movimiento turístico. 


Aunque si te decimos la verdad, a nosotros nos pareció que no tenía nada especial (de hecho nos pareció hasta fea xD). Es cierto que en ella se concentran los pocos locales nocturnos que hay en Amán, pero el ambiente por la noche es un poco raro. 


Lo que sí que no te puedes perder es el kunafa de Habibah. Habibah es una dulcería tradicional que sirve kunafas (pastas árabes hechas con queso, azúcar y pistachos) riquísimas. Abren prácticamente 24 horas, y vayas a la hora que vayas siempre hay cola. ¡Tienes que ir!






Dónde dormir en Jordania

Si miras el mapa de Jordania, verás que prácticamente todos los lugares interesantes para visitar están situados en una franja vertical desde Jerash, al norte, hasta Aqaba, al sur. 

El lado menos bueno de Jordania es, posiblemente, la distribución del alojamiento. Y es que es muy difícil encontrar un lugar donde alojarse fuera de los cinco o seis lugares donde se concentra toda la oferta. 




Amán, Madaba, el Mar Muerto, Wadi Musa (Petra), Aqaba y Wadi Rum son los lugares donde el abanico de alojamiento es bastante grande, y fuera de ahí es muy difícil encontrar nada, más allá de un par de sitios en Dana y Karak. 

La relación calidad/precio de los alojamientos es bastante buena, y hay posibilidades para todo tipo de viajero. Desde pequeños hostales por unos 15JD por noche en habitación doble, hasta grandes hoteles de cinco estrellas sin límite de precio. 

Estos fueron los lugares donde nos alojamos durante nuestra estancia en Jordania: 

Madaba. Moab Land Hotel. Un hostel situado en pleno centro con habitaciones con baño, sencillas pero limpias desde 14JD. Cuenta con buena conexión wifi, terraza y el precio incluye desayuno. 




Amán. Zaina Plaza Hotel. Situado a tan solo 10 minutos a pie de la famosa Rainbow Street, cuenta con enormes habitaciones dobles con baño por 20JD. Está en una calle tranquila del Old Town, con cafeterías y restaurantes a 2 minutos. 



Aqaba. Al Amer Chalet 2. Un pequeño hotel regentado por un jordano muy enrollado. No es nada del otro mundo, pero es de lo más barato que se puede encontrar en Aqaba (24JD por noche en habitación doble con baño y desayuno incluido). Se encuentra a 1 minuto caminando de la playa y a 10 del centro. 



Petra. Al Anbat Midtown Hotel. Un hotel sencillo pero por los 17JD que cuesta la habitación doble con baño y desayuno incluido no se puede pedir más. Está situado en pleno centro de Wadi Musa, a 2 minutos en coche o 15 a pie de la entrada de Petra. 



Wadi Rum. Martian Camp. El alojamiento más único de todos. Y es que dormir en el desierto es algo que hay que hacer una vez en la vida. Una pequeña tienda doble con desayuno cuesta unos 20JD, a lo que hay que sumar la cena opcional de 10JD (nada del otro mundo) por persona. Los baños están muy bien y el campamento está situado en un lugar muy bonito de Wadi Rum.





Dónde comer en Jordania

Si eres de buen comer, en Jordania vas a disfrutar como un niño pequeño. 

Y es que la gastronomía del pequeño país asiático es una fusión entre la dieta de Oriente Próximo y la Mediterránea. Un triunfo total. 


La mayoría de platos que se sirven en Jordania están caracterizados por la frescura y lo ligeros que son (aunque hay excepciones). Las legumbres son las protagonistas principales, y son cocinadas de mil maneras. Sin embargo, la forma más habitual es en forma pastosa (véase el Hummus). 


El plato por excelencia de la gastronomía jordana es el mansaf, un plato beduino consistente en un guiso de cordero con hierbas aromáticas acompañado por arroz, almendras y piñones. Otros protagonistas son el hummus con falafel, la pasta de garbanzos en sí acompañada por bolitas de pasta de garbanzos, especias y otras legumbres fritas en aceite de oliva, el mutabal, similar al hummus pero hecho con berenjena, el shawarma, carne de pollo o ternera acompañado por ensalada o servido en pan de pita, o el fatet, una pasta de garbanzos ligeramente ácida con salsa de yogurt y otros vegetales servida normalmente con cacahuetes fritos. 


Los lugares donde más "lo gosamos" comiendo fueron el restaurante Al-Tajaz de Aqaba, el Al-Arabi de Wadi Musa, el Queen Ayola de Madaba y el Abu Jbara de Amán.



Cómo moverte por tu cuenta en Jordania

La mayoría de viajeros que visita Jordania lo hace formando parte de un tour organizado por alguna empresa, que les acompaña y guía durante toda su estancia en el país. 

Teniendo en cuenta que viajar con uno de estos tours es mucho más caro que hacerlo por tu cuenta, y considerando que Jordania es un país totalmente seguro (tanto de día como de noche), pacífico y desarrollado, pues blanco y en botella. No hay nada mejor para viajar por Jordania que hacerlo por tu cuenta.


Ahora bien, algo hay que reconocer, y es que el transporte público en Jordania no es que sea especialmente bueno. Son muy, muy pocos los autobuses que unen cada día las distintas ciudades de Jordania, y en muchos casos hay que esperar a que se llene (puede tardar 2 o 3 horas) para que el autobús comience la ruta. Puedes encontrar más información en la página oficial de JETT, la compañía pública de autobuses.

Lo mejor para moverte por Jordania es alquilar un coche o contratar un conductor privado por algunos días. 


Nosotros nos decidimos por la primera opción, y alquilamos un pequeño Suzuki Alto con Sixt por unos 200JD por 8 días.


Como decíamos, todos los lugares interesantes para visitar en Jordania están situados en una franja vertical desde Jerash, al norte, y Aqaba al sur. El país está conectado por tres carreteras verticales, que ordenadas de más rápida a más lenta serían la Desert Highway, la Jordan Valley Highway y la King's Highway. Las carreteras, en general, están muy bien mantenidas y el tráfico no es excesivo, a excepción de Amán. 


En Jordania no hay peajes (lo que sí que hay son radares) y aparcar es gratuito en prácticamente cualquier lugar. La gasolina cuesta alrededor de 0.75JD el litro.  

Qué se necesita para viajar a Jordania

Actualmente, ciudadanos europeos o de cualquier país del continente americano pueden acceder a Jordania con su pasaporte (con una validez mínima de 6 meses en el momento de la entrada) y el visado que se adquiere a la llegada al país (visa on arrival). El precio de este visado es de 40JD (con validez máxima de un mes).

Es recomendable, además, llegar al país con un seguro de viaje. Como siempre, nosotros elegimos IATI, que por unos pocos euros al día te ofrece unas muy buenas coberturas. Además, por contratarlo desde aquí, tienes un 5% de descuento directo en cualquier seguro IATI

Si vas a pasar 3 noches o más en Jordania, sin duda te sale a cuenta sacar la Jordan Pass, un pack que incluye el visado y la entrada a 40 atracciones en el país durante 2 semanas, incluyendo Petra por 70JD (entrada de 1 día a Petra), 75JD (entrada de 2 días a Petra) o 80JD (entrada de 3 días a Petra). 

Es recomendable tramitarlo unos días antes desde este enlace. Si llegas al aeropuerto y no te has acordado de sacar tu Jordan Pass, el wifi suele funcionar bien, así que lo puedes tramitar ahí mismo al bajar del avión, antes de pasar aduanas. 



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